Este aspecto está más relacionado con el hardware, es decir, con la relación que existe entre el monitor y tu tarjeta de vídeo en si. Aquí sólo tocaremos las cuestiones de Resolución de Pantalla y Calidad de Color, y dejaremos lo demás para un tutorial de nivel más avanzado.
La Resolución de Pantalla normalmente viene pre-configurada en el ordenador, y no es necesario tocarla, pero en caso de que cambies de monitor o simplemente desees probar a ver Windows con otra distinta de la que tienes seleccionado sólo tienes que hacerl click sobre la flecha horizontal que hay entre menor y mayor y con el ratón pulsado moverla de izquierda a derecha. Según vayamos moviendo la flecha podremos previsualizar los cambios en el dibujo del monitor.
Para seleccionar la configuración que más nos guste simplemente haremos click en Aceptar
La Calidad de Color es básicamente la cantidad de colores que soporta tu monitor. Tampoco es necesario modificarlo, puesto que automáticamente se situá en la máxima cantida posible de colores (normalmente 32 bits).
Como se ha visto las opciones que se nos presentan a la hora de personalizar nuestro escritorio son muy numerosas. A la hora de elegir unas u otras hay que tener en cuenta que cuanto más complejas sean, más le costará a nuestro ordenador manejarlas. Por ello si nos parece que nuestro escritorio funciona con lentitud una posible solución está en seleccionar una configuración más sencilla (como por ejemplo usando el tema clásico de Windows, quitando el papel tapiz, cambiando la resolución, etc ...). Si por el contrario tenemos un ordenador potente o estamos dispuestos a sacrificar rapidez por mejoras visuales podremos seleccionar las características que más potentes y vistosas.